El devorador devorado
El pulpo tiene los ojos del pescador que lo atraviesa. Es de tierra el hombre que será comido por la tierra que le da de comer. Come el hijo a la madre y la tierra come al cielo cada vez que recibe la lluvia de sus pechos. La flor se cierra, glotona, sobre el pico del pájaro hambriento de sus mieles. No hay esperado que no sea esperador ni amante que no sea boca y bocado, devorador devorado: los amantes se comen entre sí de cabo a rabo, de punta a punta, todos toditos, todopoderosos, todoposeídos, sin que quede sobrando la punta de una oreja ni un dedo del pie.
Niebla (soneto)
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*Espero que la niebla y su desidia, *
*su catálogo preciso de tristezas,*
*su toque magistral de sutilezas, *
*me ceda la humedad que mi alma envidia. *
*Es...
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